Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

El grupo iraní que financió a Vox: una organización apoyada por líderes occidentales pese a su pasado terrorista

Alejo Vidal-Quadras en 2012 junto a Maryam Rayaví, presidenta del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI).

Iñigo Sáenz de Ugarte

Vox ha reconocido que pagó el 80% de su campaña a las elecciones europeas de 2014 con dinero de simpatizantes del grupo de oposición iraní Consejo Nacional de Resistencia de Irán (CNRI), aunque La Ley Electoral impide que se reciban donaciones de personas o entidades no españolas una vez convocados los comicios. Tras la información publicada por El País y la confirmación del partido de Santiago Abascal, el PP ha asegurado que se planteará la posibilidad de llamar a declarar a los responsables de Vox a la comisión de investigación del Senado sobre financiación de los partidos. Curiosamente, esa relación llegó a Vox de la mano de un exeurodiputado del PP, Alejo Vidal-Quadras, que se presentó por el partido de extrema derecha en las elecciones de 2014 sin obtener escaño. 

El CNRI es el nombre adoptado por la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MeK, en sus siglas en inglés) para intentar aparentar que forma parte de una coalición de grupos de oposición al régimen de Irán. Durante años ha sido descrito en artículos en medios y estudios de think tanks como una organización similar a una secta, responsable de graves violaciones de derechos humanos y caracterizada por el culto a la personalidad de su líder, Masud Rayaví, hoy probablemente muerto y sustituido por su esposa.

El PP considera “preocupante” que Vox se haya financiado con dinero iraní, pero el MeK fue adoptado desde hace años por los neoconservadores de EEUU como la alternativa al régimen de ese país. Su pasado terrorista –así lo consideraban hasta hace unos años EEUU y la UE– nunca le ha impedido contar con el apoyo de dirigentes occidentales, como el expresidente –y referente político del PP en la era de Casado– José María Aznar. 

A la reunión anual que el MeK realizó en París en 2017 acudieron, entre otros, John Bolton (el actual consejero de Seguridad Nacional en la Casa Blanca), Rudy Giuliani (exalcalde de Nueva York y abogado personal de Donald Trump) y Newt Gingrich (expresidente de la Cámara de Representantes). El expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero acudió a las reuniones de 2013 y 2014.

Contra la dictadura del sha y contra Jomeini  

Fundado en los 60, el MeK realizó una campaña de ataques contra la dictadura del sha Reza Pahlevi y celebró su derrocamiento. Sus relaciones con el régimen posterior del ayatolá Jomeini fueron complicadas desde el principio. Se negó a participar en el proceso de redacción de la nueva Constitución, lo que hizo que no se le permitiera presentarse a las elecciones.

La ideología del movimiento era una singular mezcla de ideas socialistas e islamistas. Su logo en esa época incluía un brazo que enarbolaba un fusil y una hoz, además de contar con una estrella roja. 

En 1981, el MeK fue ilegalizado por el Gobierno y comenzó una campaña de atentados contra figuras del régimen y fuerzas policiales que se cobró centenares de muertos. En 1981 colocó una bomba en la sede del partido en el poder y mató a su líder, el ayatolá Behesti, que era el número dos del régimen sólo por detrás de Jomeini, y a 27 diputados. Meses después, otra bomba acabó con el presidente del país y el primer ministro.

El grupo, ya dirigido por Rayaví, se refugió en Irak, donde recibió el apoyo de Sadam Hussein en forma de armamento y dinero. En esos años llevó a cabo atentados contra fuerzas de seguridad y políticos iraníes, pero también contra la población civil, lo que terminó por destruir su reputación entre los iraníes, que además no le perdonaban su relación con Sadam Hussein, responsable de la guerra entre ambos países en los años 80 que acabó con cerca de un millón de muertos.

Los kurdos iraquíes acusaron al MeK de haber participado en la represión de la población kurda en 1991 al servicio de Sadam, una denuncia corroborada por un informe del Departamento de Estado norteamericano. En 1997 fueron declarados organización terrorista por EEUU, y por la UE en 2002.

La invasión de Irak en 2003 les colocó en una situación imposible, porque el nuevo Gobierno iraquí, controlado por partidos chiíes y aliados de Teherán, exigió a Washington que desaparecieran los campamentos en los que vivían los militantes del MeK cerca de la frontera de Irán. Después de varios años de indecisión, los norteamericanos convencieron u obligaron al Gobierno de Albania a acogerlos. Los líderes del grupo se refugian en París, donde se les permite realizar su actividad política.

La UE y EEUU ya no les considera terroristas

En 2012, Washington dejó de catalogarla como organización terrorista. La UE había tomado esa misma decisión unos años antes, en 2009. Ambas decisiones permitieron al MeK acceder a decenas de millones de dólares guardados en cuentas bloqueadas por esos gobiernos. Por entonces, el grupo decía estar colaborando con Estados Unidos para desvelar los secretos del programa nuclear iraní.

El Mek sostiene que abandonó cualquier actividad violenta hace muchos años. Existen sospechas de que ha colaborado con los servicios de inteligencia norteamericanos e israelíes en operaciones realizadas dentro de Irán, lo que incluye sabotajes o asesinatos de científicos relacionados con el programa nuclear.

Los neoconservadores fueron sus grandes padrinos políticos en EEUU (también hubo varios ex altos cargos y exgenerales que presionaron durante años para que no se les tachara de terroristas), pero el pasado del grupo y su posible participación en el asesinato de ciudadanos estadounidenses en los años 70 hicieron que el apoyo recibido sólo pudiera ser clandestino.

Zapatero y Aznar participaron en actos del MeK

Aznar ha participado en actos del MeK, lo que no puede sorprender por su apoyo a las ideas neoconservadoras y a sus llamamientos a que Occidente aplique a Irán la misma política que se ejecutó con el Irak de Sadam Hussein.

Es mucho más sorprendente que Zapatero se uniera a la causa de este grupo cuando dejó la presidencia del Gobierno. En su etapa en Moncloa, Zapatero mantuvo buenas relaciones con Irán, coincidiendo con el mandato del presidente Jatamí, y consideraba al Gobierno de Teherán un aliado en su proyecto de Alianza de las Civilizaciones.

El MeK paga generosas cantidades de dinero a muchos de los políticos occidentales que acuden a sus reuniones anuales, algo que por lo demás es una fuente habitual de ingresos para expresidentes. Otros acuden como muestra de apoyo a los objetivos políticos del grupo. Es difícil saber en qué categoría se encuentra Zapatero, que dio un discurso en París en 2013.

Un año después, Zapatero repitió ante la misma audiencia y esa vez se animó a pronunciar el discurso en inglés. Como en la vez anterior, el expresidente se pronunció en términos generales en favor de la libertad, la paz y los derechos humanos, haciendo especial hincapié en los derechos de las mujeres.

Las invocaciones de Zapatero en favor de los derechos humanos en un foro del MeK contrastan con la trayectoria del grupo. En una carta publicada en el FT en 2011, un numeroso grupo de expertos en Irán denunció su historial:

Un informe de HRW había denunciado abusos y torturas del MeK contra algunos de sus propios partidarios en los campamentos donde residían en Irak, “desde incomunicaciones prolongadas y confinamientos en solitario hasta palizas, abusos verbales y psicológicos, confesiones obtenidas por la fuerza, amenazas de ejecución y torturas que en dos casos acabaron en muerte”.

Un informe de RAND de 2009 describió las características internas del grupo y su similitud con una secta, más que con un movimiento político. El sometimiento a la voluntad del líder incluía la separación forzosa de los matrimonios, a menos que fueran autorizados por el grupo, y la separación de hombres y mujeres en cualquier situación.

Masud Rayaví desapareció de Irak poco después de la invasión de 2003. Su mujer es desde entonces quien controla la organización. Es posible que Rayaví esté ya muerto y que la noticia no se haya dado a conocer para permitir a sus actuales dirigentes mantener su control de la organización. Turki bin Faisal, importante miembro de la familia real saudí y jefe de los servicios de inteligencia durante 23 años hasta 2001 (después fue embajador en Washington y Londres), es otro conocido partidario del MeK y orador frecuente en las asambleas anuales del grupo. En 2016, cometió en dos ocasiones en el discurso el desliz de referirse al “fallecido Masud Rayaví”.

Etiquetas
stats