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El alta de madrugada a Zaplana culmina un trato privilegiado del hospital público La Fe al político imputado

Eduardo Zaplana, el día de su detención.

Sergi Pitarch

El alta médica en la madrugada y la salida de este lunes del hospital La Fe del expresidente de la Generalitat y exministro de Trabajo del PP, Eduardo Zaplana, imputado en el caso Erial, se ha organizado con nocturnidad y de manera premeditada. El político ha podido así recibir el alta con atención domiciliaria sin la presencia de las incómodas fotos y las cámaras de televisión pendientes de su estado desde que la jueza del caso Erial levantara la prisión provisional sobre el político el pasado jueves 7 de febrero por la mañana.

El político solo ha permanecido dos días hábiles y un fin de semana hospitalizado desde que se le decretara la libertad con cargos y pese al grave estado de salud que ha venido alegando su médico. Ahora bien, será atendido en su domicilio particular con un programa especial y tendrá que acudir, como ha hecho este lunes, todas las semanas a firmar al juzgado.

La salida de Eduardo Zaplana sobre las 7 horas de la mañana ha llamado la atención entre personal y usuarios del hospital, puesto que es muy poco habitual, por no decir excepcional, que un paciente salga a esas horas del centro, ya que los primeros médicos no empiezan a llegar hasta las ocho de la mañana. Fuentes oficiales del hospital La Fe aseguran que el alta hospitalaria con atención domiciliaria se ha dado “cuando el equipo médico ha considerado”.

Ernesto Sánchez, un histórico sindicalista del centro, explica que las horas intempestivas a las que ha salido del hospital con un coche particular “no son habituales”. “Normalmente los pacientes se esperan a que el médico los visite sobre las diez o las once de la mañana después del fin de semana y es sobre el mediodía cuando abandonan el hospital”, argumenta, en referencia al protocolo que se sigue con el 99% de pacientes.

La familia del expresidente ha explicado a eldiario.es que considera que no ha habido un trato excepcional. Rosa Barceló ha ido a recoger a su marido “cuando se ha enterado” de que le había dado el alta, apuntan las mismas fuentes. “No ha querido evitar a nadie, ha salido por la puerta principal y después lo ha llevado sobre las 9 al juzgado a firmar. Pensábamos que habría más gente”, han explicado.

La familia también ha dicho que la intención del exministro era atender a la prensa en el juzgado para “pedir comprensión porque estaba un poco aturdido tras nueves meses encerrado”. “El médico no le deja salir a la calle precisamente porque hay gripe”, han asegurado los familiares.

Zaplana tendrá, además, una Unidad de Hospitaliación a Domicilio (UHD) para que le trate en su casa, una atención para la que hay lista de espera. En este caso, fuentes conocedoras de la situación también aseguran que dos días naturales después de decretarse la libertad son muy pocos para que hubiera corrido toda la lista de espera de manera ordinaria. Fuentes del hospital alegan que, en el caso de Zaplana, al ser un paciente con patología crónica, se le ha dado prioridad.

Las mismas fuentes también explican que la actitud de Guillermo Sanz, jefe de Hematología del hospital La Fe y médico de Zaplana, ha sido diferente respecto a la habitual en el centro con otros pacientes. “Ha acudido hasta fines de semana a supervisar el estado de Zaplana, algo poco habitual si no es en guardia”, afirman.

Sanz ha mantenido un enfrentamiento dialéctico con la jueza del caso Erial y sobre la situación de su paciente. Mientras la magistrada ha decretado su aislamiento del exterior -sin móviles, sin visitas de su abogado y con poco acceso a la familia-, el hematólogo ha llegado a escribir que si requería su regreso a prisión “sería sin el alta médica”.

Pero no siempre se salió la jueza con la suya. En un momento dado de las vacaciones de Navidad, un mando policial se quejó a la magistrada y al hospital porque la familia del político había podido acceder al preso preventivo. De hecho, el mando policial alertó de la presencia de dispositivos electrónicos que habían sido prohibidos al político por su situación penal.

Eduardo Zaplana ha estado ingresado desde el día 18 de diciembre hasta este lunes 11 de febrero. El estado de salud expresado por su médico tras una prueba rutinaria le permitió abandonar la prisión de Picassent (donde permanecía en la enfermería) y estar en la planta de hematología del hospital La Fe de Valencia.

El político ha estado desde el pasado 18 de diciembre en una habitación incomunicada, aunque individual, como la mayoría de los pacientes de esa planta para evitar infecciones. Dos policías han vigilado las 24 horas del día que no entrara nadie en la habitación, donde sí que disponía de televisión y de algún periódico. Fuentes de la investigación explican que no era, ni de lejos, el enfermo más grave de la planta, por los cuidados que se le realizaban a diario. De hecho, el poco tiempo que ha estado en el hospital después de levantarse la prisión provisional parece apuntalar esta tesis.

Antecedentes de tratos de favor en La Fe

En 2000, el sindicalista Ernesto Sánchez ya denunció un trato de favor en el hospital La Fe a un cargo del PP. En concrecto al sucesor y amigo de Eduardo Zaplana, en aquella época alcalde de Benidorm, Vicente Pérez Devesa. Según la denuncia de la época, que trascendió a los medios de comunicación, se cerró una planta de hospital para el hijo de Pérez Devesa tras sufrir un accidente y en previsión de que el entonces presidente de la Generalitat acudiera a visitarlo.

Trabajadores de La Fe recibieron órdenes para mejorar la atención en el hospital público y hasta se les pidió que “se cuidara la presentación de los platos del menú”.

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