La Púnica trató con Repsol en plena ofensiva mediática del PP y la petrolera

Antonio Brufau y José Manuel Soria. (EFE)

Iván Suárez

Las Palmas de Gran Canaria —

¿Qué ocurría en torno al proyecto de prospecciones petrolíferas frente a las costas de Canarias cuando dos cabecillas de la trama Púnica trataban con Repsol y planeaban una estrategia para impulsar la candidatura de Fernando Clavijo en Coalición Canaria (CC)? Las fechas en las que se producen estas conversaciones interceptadas por la Guardia Civil coinciden con una ofensiva de la empresa presidida por Antonio Brufau y de destacados dirigentes del Partido Popular (PP) en las Islas para vender las bondades de los sondeos.

Las primeras referencias a este asunto en las llamadas intervenidas a Alejandro De Pedro, empresario especializado en reputación en redes sociales y presunto conseguidor de la trama, y José Antonio Alonso, exalcalde de Cartagena, datan del 19 de julio de 2014. Los socios comentaban entonces la preocupación que la directora de comunicación de Repsol, Begoña Elices, les había transmitido por la mala imagen de la compañía en las Islas.

La oposición social e institucional al petróleo en Canarias ya era notoria en ese momento, como había quedado demostrado el día 7 del mes anterior con la celebración de multitudinarias manifestaciones de rechazo a las prospecciones en todo el Archipiélago. Unas protestas que, según los organizadores, lograron reunir a 160.000 personas en las dos capitales.

“En Canarias se han gastado un millón de euros en publicidad”, informaba Alonso a su socio en otra conversación el día 20 de julio. Lo cierto es que la semana anterior Repsol había iniciado una potente y polémica campaña publicitaria en diversos medios de comunicación impresos de las Islas. Anuncios a toda página en los que la multinacional defendía que las prospecciones podrían incrementar la riqueza de la población española en un 46%, “como en Noruega”; que Canarias seguiría manteniendo su interés tuístico “como en el Caribe” o que el barco perforador no sería visto desde Lanzarote o Fuerteventura porque trabajaría “a 50 kilómetros de la costa”.

Esta ofensiva mediática de Repsol se produjo, además, en pleno periodo de alegaciones al borrador de la autorización definitiva a la petrolera, que el ministro de Industria, Energía y Turismo, el canario José Manuel Soria, ya daba por hecha el 11 de julio -finalmente fue otorgada el 13 de agosto-.

Sobre estas fechas, el movimiento en torno a las prospecciones era incesante. Destacados dirigentes del PP canario se afanaban en divulgar los supuestos beneficios que las prospecciones petrolíferas acarrearían para las Islas. Así, el 16 de julio, a mediados de la semana en que la Púnica y Repsol establecían el contacto, Soria prometía en una entrevista en la Cadena Ser que parte de los ingresos fiscales obtenidos por la extracción de petróleo irían a parar a la comunidad más cercana, es decir, Canarias. A ello habría que sumar, en palabras del ministro, toda la actividad logística que generaría esta actividad en el Archipiélago.

Ese mismo día, el secretario general de los populares canarios, Asier Antona, vaticinaba que la “hostilidad política” contra las prospecciones desaparecería si el entonces presidente del Gobierno regional, Paulino Rivero, no era el candidato de CC a las elecciones autonómicas. Apenas una semana antes, el 9 de julio, Fernando Clavijo había anunciado de forma oficial que pugnaría con Rivero por liderar la plancha de los nacionalistas en esos comicios.

Antona reconocía en esa rueda de prensa que con Clavijo podría haber “más interlocución”, un pronóstico que también parecían tener claro los dos cabecillas de la Púnica cuando, a finales de esa semana, señalaban que el entonces alcalde de La Laguna “estaría más cerca de hacer un pacto con el PP” y que, por lo tanto, eso “le vendría bien a Repsol”. Clavijo había adoptado una postura más transigente con respecto al petróleo e incluso había condicionado su apoyo a las prospecciones a que se garantizara la seguridad ambiental en la exploración, la generación de empleo, los beneficios fiscales para las Islas, el consenso institucional y el respaldo ciudadano.

En las conversaciones registradas en el sumario de la Púnica, De Pedro y Alonso perfilan una estrategia para aupar a Clavijo en detrimento de Rivero, a pesar de que en esos momentos tenía “menos posibilidades” de ganar en el Consejo Político Nacional de CC que se celebró en septiembre. Finalmente, el actual presidente del Gobierno canario logró dar un vuelco a esa situación y se coronó candidato tras una ajustada votación y la retirada de Rivero.

Tan sólo un día después de estas llamadas entre los cabecillas de la Púnica se producirían otros hechos signficativos que avivarían el debate de las prospecciones. Ese 21 de julio tres jóvenes presentan en sociedad Petróleoencanarias.es, una plataforma digital a favor de los sondeos en las Islas. Sus impulsores afirmaban entonces que el pueblo canario estaba siendo manipulado por “los intereses políticos” de todas las agrupaciones y partidos que habían mostrado su rechazo a las prospecciones en aguas canarias y prometía información “libre e independiente”.

Por otra parte, Soria cuantificaba en 400 millones de euros los ingresos fiscales que reportaría a Canarias la extracción de hidrocarburos. Lo hacía ante los empresarios en un foro económico organizado por Prensa Ibérica en Las Palmas de Gran Canaria el mismo día en que Paulino Rivero se reunía en Madrid con el presidente de Repsol, Antonio Brufau, para pedirle de forma oficial que renunciara al proyecto de prospecciones en Canarias.

El 22 de julio era Brufau quien trataba de convencer a la directiva de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), la patronal mayoritaria en la provincia de Las Palmas,de que el riesgo de los sondeos era “nulo”. Un objetivo que, al menos en parte, pareció conseguir a tenor de las declaraciones de sus representantes a la salida del encuentro, que expresaron que se habían quedado “más tranquilos” tras conocer el proyecto de primera mano e, incluso, se mostraban esperanzados ante la eventual creación de “miles de puestos de trabajo”.

Mientras el presidente de Repsol intentaba labrarse el apoyo de los empresarios isleños acompañado de Begoña Elices, el conseguidor de la Púnica, Alejandro de Pedro, preparaba con una periodista de nombre Pilar una reunión con la responsable de comunicación de la multinacional española. Sobre la mesa, la creación de un periódico que sirviera de soporte a la petrolera, y una estrategia para conseguir nuevos seguidores en las redes sociales, la especialidad de De Pedro.

El 1 de agosto, fecha en la que este empresario y su socio Alonso comienzan a diseñar un plan para “tener controlados a usuarios para a nivel político apoyar a un candidato”, también se producen acontecimientos destacadois. Es el día en que las empresas contratadas por Repsol para las labores logísticas comienzan a operar en el Puerto de La Luz y de Las Palmas y en el que Paulino Rivero consigue el apoyo de las bases de CC en Las Palmas de Gran Canaria de forma abrumadora (54 votos a 0) frente al sector clavijista que lideraban Fernando Bañolas y María del Mar Julios.

A partir de esa fecha, no hay constancia de nuevas conversaciones sobre Repsol o el Consejo Político Nacional de CC en el sumario de la operación Púnica. La multinacional española intensificaría su campaña publicitaria en septiembre, dos meses antes del inicio de unas prospecciones que finalizaría en enero sin encontrar petróleo

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